Belleza - Mis cremas de toda la vida

Publicado por el 12 diciembre, 2011 - 3 comentarios
Categorias : Belleza , mujer de 60 | Tags : , , , , ,

TEMA DEL DÍA. Belleza: Cremas y secretos para estar bellas.

Debo reconocer que a la hora de buscar asociarme a las grandes ligas de productos de belleza premium, tendría que recibir bolilla negra. No salgo de un set pequeño de cosméticos de excelente marca, y todo el resto de cremas, champús, ampollas y maquillaje, los compro en supermercados o en farmacia, con la receta del dermatólogo.

Fuente Imagen: marinasalvador.com

Hice cosas increíbles a lo largo de mi vida, como embadurnarme la cabellera con mayonesa y dormir toda la noche así, envuelta en un turbante; o cortarme las pestañas con la luna en cuarto creciente para que se alargaran más; también para las uñas, pero en ese caso, para que el tratamiento fuera infalible debí comerme el contenido de un enorme bowl repleto de gelatina todos los santos días. . . Durante dos meses (los anteriores a mi partida a la playa) me fui a la cama metida en un pantalón de plástico que era como irme a dormir con las piernas encerradas en el horno. Lo llamaban el “buzo mágico” y fue revolucionario mientras duró (muy poco tiempo, porque había que tener espíritu de fakir para soportarlo).

Una vez estuve dos semanas sin lavarme la cabeza, yo que siempre me lavé el pelo cada dos días… Fue uno de los tratamientos más irritantes que probé, impulsada por una amiga que me juró que nunca había conseguido tener la cabellera que logró después. Había que pasarle aceite Johnson primero, cerveza al día siguiente, aloe vera después y vinagre el último día. Después dejar descansar varias jornadas y repetir la misma serie. Yo caminaba por la calle sintiendo que tenía un almuerzo servido sobre mi cabeza. ¿Y para qué hablar de los remedios caseros que probé para la cara: yogurt, palta, menta fresca, avena, miel, tomate, pepino? Excitantes en los primeros momentos, pero plagados de efectos secundarios de todo tipo, que iban desde ropa manchada hasta alergias súbitas…

Hay quien dice que la piel de quienes no hemos tomado demasiado sol toda la vida, lleva ventaja sobre la de aquellas mujeres-lagartos que, verano tras verano, permanecieron estáticas bajo los rayos de Febo; puede ser. Así y todo he hecho visitas a dermatólogas para pedirles los nuevos ácidos que afinan la piel y la dejan fresca como lechuga. Pero nunca duré demasiado tiempo con esos tratamientos. Fui varias veces a hacerme la “microdermoabrasión”. La primera vez que probé, me costó relajarme, estaba segura de que esa famosa “punta de diamante” que publicitan me iba a doler como una inyección y que no me lo querían contar… También me recomendaron la radiofrecuencia y acepté, y pronto vi la renovación de la piel de la cara. Le regalé mi mejor sonrisa de felicidad al espejo.

Pero como les contaba, no uso muchas cremas de última generación. Seguramente por herencia materna, soy muy conservadora en este rubro, tanto que debo ser una de las primera usuarias de la crema Ponds C de limpieza y de la Hinds para manos y cuerpo. Tienen años en el mercado y ya cambiaron el perfume de origen, para tranquilidad de mi amiga María, que durante años trató de convencerme de que la Hinds tenía olor a… salchicha de Viena!!!

No las cambio porque me resultan irremplazables. Hablé con cosmetólogas y dermatólogas y me aseguraron que las fórmulas son buenas y no hay por qué modificarlas… Puedo compartirlas con alguna de las infinitas marcas que existen, cuando recibo alguna de regalo o se me ocurre probar. Pero abandonarlas? No, no y NO!!

@Mujerde60

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