Familia - La importancia de estar unidos

Publicado por el 22 diciembre, 2011 - 4 comentarios
Categorias : Familia , mujer de 50 | Tags : , , ,

Fuente Imagen: zuinforme.webnode.es

Esta semana acompañé a mi marido al sanatorio a hacerse un estudio. Allí nos encontramos en la puerta señalada con una familia que también esperaba para entregar su orden. Después de unos minutos me doy cuenta que el paciente es el hijo y los otros dos, los padres. El chico está serio, tenso, paradito frente a la puerta que dice “Cirugía ambulatoria”. El padre, sentado con la mirada fija en su libro de crucigramas. Pero no escribe nada. La madre leyendo un mensaje de su teléfono, despotrica diciendo: “¿Esta chica es tonta?, le digo que estamos en el tercer piso y me contesta que ya está a una cuadra, que adónde tiene que ir”. Claramente está muy nerviosa. Pienso que si yo estuviera en su lugar estaría probablemente con el mismo ánimo. El hijo no pasa de los 25.

Llega finalmente una mujer joven, que resulta ser su hermana, con la mochila llena de buenas ondas. “¡Qué linda estás!” Con esa frase la saluda su hermano y ya no abre más la boca. Ella sonríe agradecida y se pone a hablar de la mesa de Nochebuena. Les cuenta sobre el polvo que cubre los muebles de su casa, culpa de los obreros que le están instalando el aire acondicionado, de los arreglos gastronómicos y menú navideño, y finalmente debate con la madre si poner manteles o individuales ya que van a ser tantos esa noche. Se inclinan por un mantel y por los caireles que la madre ofrece para colgarlos de los costados en caso de que haya viento.

Se abre una puerta, y la enfermera llama al siguiente. Llegó el turno, el chico se para y la madre le grita: “Un beso, un beso”. El se da vuelta a medias, les sonríe y les dice que en un rato se ven. En el aire flota un silencio incómodo. La hija los invita a tomar algo pero el padre insiste en quedarse por si los llaman. “Es mayor de edad, no te van a llamar a vos”, retruca la hija. “¡Vamos a conversar!”, vuelve a pedir. Pero no hay caso, así que terminan partiendo ellas dos y el padre se queda. Diez minutos más tarde la enfermera llama a algún familiar del chico para hacerle compañía hasta que empiece el estudio. El padre se levanta con sonrisa y seguramente pensando: “ Yo sabía que me tenía que quedar”.

“Qué familia unida, ¿no?”, comenta mi marido mientras espera su propio turno. ¡Qué importante es estar todos juntos! ¡Qué suerte que viniste! Los dos nos aseguramos mutuamente no estar para nada nerviosos aunque sabemos que no es cierto para ninguno. Le toca su turno y la verdad aflora para todos cuando tiempo después salen los médicos respectivos diciendo que está todo bien. La familia se funde en un abrazo. Ya no son necesarias las conversaciones para distraerse, y lo nuestro también me alivia aún cuando para nosotros era sólo un estudio de rutina.

@Mujerde50

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Ingresa tu email y recibe las notas de Mujer de 50 :

¿Cuántas estrellas le pondrías a esta nota?

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (6 Promedio de votos: 5,00 de 5)
Loading...