Actualidad - Los alimentos y el estado de ánimo

Publicado por el 18 diciembre, 2014 - Sin comentarios
Categorias : Actualidad , Vida Sana | Tags : , , ,

A pesar de que el cerebro representa sólo el 2% de nuestro peso, lo cierto es que consume una gran parte de lo que ingerimos.  Es justamente por esto que nuestros estados de ánimo se encuentran fuertemente ligados a lo que comemos y a cómo comemos.  Veámos algunos de los problemas más usuales en esta materia y cómo solucionarlos.

Imagen vía: Tuleando

Imagen vía: Tuleando

Saltear comidas o hacer ayunos prolongados = falta de energía y malhumor.

• Problema: Pasar varias horas sin comer puede provocar descensos abruptos de la gluce­mia, que es el nivel de glucosa libre en sangre.  Justamente, la glucemia es la  principal energía que necesita el cerebro para funcionar. Cuando el azúcar en la sangre disminuye rápidamente, el cerebro y el sistema nervioso son los primeros en resultar afectados. Comer dulces, pastelería y “snacks” suele ser el primer impulso que surge ante esta caída del azúcar.

• Consecuencias: decaimiento, sensación de estar flojas, mareos, desgano, malhumor o dificultades para la concentración.

• Solución: organizar bien las cuatro comidas diarias, no saltear ninguna, realizar colaciones con cereales integrales o frutas o lácteos.

Comer en exceso = desgano.

• Problema: Al comer en exceso,  el orga­nismo tiene que hacer un esfuerzo extra para digerir los alimentos. Los trastornos digestivos retacean la energía disponible para el cerebro.

• Consecuencias: Alteración de la digestión, dispepsia, acidez, malestar general, somnolien­cia, pesadez, desgano, dolor de cabeza.

• Solución: Comer de forma inteligente, para poder aprovechar los alimentos en función de las tareas y actividades diarias. Evitar las com­binaciones de difícil digestión, como las grasas saturadas con los aceites reutilizados. Elegir alimentos de fácil digestión y en cantidades adecuadas.

Comer estresados = problemas digestivos crónicos.

• El problema: Al comer estresadas traga­mos aire, no masticamos bien, digerimos mal y hacemos una selección no saludable de aquello que comemos.

• Consecuencias: Acidez, trastornos digesti­vos, dispepsia, meteorismo, distensión abdomi­nal, malestar general, pesadez. Mala absorción de nutrientes, mayor estrés físico y mental.

• Solución: Aprender a relajarse antes de  comer. Se puede probar con realizar unas 5 a 10 respiracio­nes largas y profundas. Una vez en la mesa, agradecer los alimentos, disfrutarlos, masticarlos lenta­mente. Transformarse en una comensal  lenta, y concentrarse en lo que se está haciendo, dejando de lado las preocupaciones.

Fuente: Buena salud

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