Columna de Opinion - Mujer de 60: El envenenamiento del automotor

Publicado por el 3 agosto, 2011 - Sin comentarios
Categorias : Columna de Opinion , mujer de 60 | Tags : , ,

Vivo en el gran Buenos Aires, en una zona bastante alejada de los lugares que visito habitualmente, casi todos en el Centro, y por esa razón (y por escasez de medios de transporte) me manejo en auto. Hace años que voy y vengo por todas partes con estos compañeros de cuatro ruedas, tan fieles como inestables, que pueden ser protectores como un guardaespaldas o más caprichosos que un chico, según el día. Fueron 3 los autos que tuve. Ellos me arrastraron por la ciudad con mi marido, con mis hijos, con amigas o sola. ¿SOLA  en mi auto? Sola. SOLA. Tengo que repetirlo para sacarme el miedo a decirlo. Porque en este punto me aqueja un grave problema, que se está agudizando cada día más; ¡me aburro terriblemente adentro del auto! ME ABURRO de una manera enfermiza que me preocupa… Pero no me pasa siempre, sino ÚNICAMENTE en las autopistas cargadas. ( Sea a la hora del regreso a casa, sea por un piquete, o por un accidente que está trabando el tráfico y enseguida forma una caravana de 3 kilómetros de autos, camiones y autobuses que avanzan a paso de hombre… ) Y cuando me agarra ese aburrimiento crónico y tóxico, no sé cómo hacer para vencerlo, lo juro. No me sirve el curso de control mental ni la respiración conciente. No puedo con esa especie de sopor patológico que empieza a envolverme.

Lo más raro es que me encanta ir manejando tranquila y sin más compañía que la música, mientras miro por la ventana las casas, las luminarias coloridas, las cúpulas de iglesias, las canchas de fútbol o la gente que camina por la vereda. Para mí es un verdadero goce dejar que pasen delante de mis ojos esos retazos de vida y de ciudad, me siento muy bien.  Si me toca entrar en la autopista, también disfruto cuando miro el cielo azul, o lleno de nubes, o se acerca la caída del sol.  El problema empieza cuando TODO SE ESTANCA. Cuando se detiene la marcha y todo lo que fluía  se paraliza. Y ya no siento la voz de Celeste cuando cantaba “eees la vidaaa que me alcanzaaaa”, sino que comienzo a percibir una  sensación de agobio tan pesada que me dan ganas de abrir la puerta del auto, bajarme y salir a correr bajo el aire fresco porque ese encierro me está envenenando…  Agrego que últimamente ando sin estéreo adentro del auto; me lo volvieron a robar (por aquí es un tema recurrente…) y la falta de música empeora mi estado de ánimo que sigue contaminándose…

Alicia.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

¿Cuántas estrellas le pondrías a esta nota?

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars
Loading...