Columna de Opinion - Mujer de 60: Curiosidad era la de antes

Publicado por el 18 octubre, 2011 - 1 comentario
Categorias : Columna de Opinion , mujer de 60 | Tags : , , , , ,

¿A quién no le gustó mirar por el ojo de la cerradura o esconderse debajo de la mesa para ver algo prohibido cuando era chico? Con mis amigas del colegio de monjas confabulábamos diferentes maneras de llegar a nuestro máximo objetivo: poder verles el pelo que tenían oculto debajo de las tocas las Hermanas. Y supimos que en otro colegio de varones -dirigido por sacerdotes- adonde iban varios conocidos de nosotras, dos chicos habían sido descubiertos cuando cumplían el sueño de la mayoría: entrar a la capilla, meterse en el confesionario y hacerse pasar por el cura para poder escuchar los pecados del que estaba arrodillado del otro lado…¡Una picardía que les costó muy cara porque fueron expulsados!

"La ventana indiscreta", de Alfred Hitchcock

Fuente Imagen: cinescuela.com

Todos somos curiosos y la tendencia a espiar siempre estuvo: de origen artístico en el caso de los fotógrafos, invariablemente listos a pescar el momento especial, o con el empuje imaginativo de los directores de cine que nos mostraron al personaje espiando con largavistas a la mujer de enfrente. La curiosidad alienta a desopilantes adolescentes de todas las épocas que se trepan sobre los hombros -a riesgo de romperse la crisma- para sorprender a una chica mientras se baña en la ducha. Y alentaba a aquellas muchachas del Pueblo Blanco de Serrat, que miraban “atentas tras los visillos, mientras tejían bolillo…”.
El caso es que la curiosidad cambió. Nos fuimos mediatizado hasta niveles increíbles y la vida se transmite a través de las pantallas en vivo y en directo. ¿Se acuerdan del Truman Show en donde a espaldas de Jim Carrey (el protagonista) se les mostraba su vida de cada día a miles de televidentes de todo el mundo? Era como un reality más elegante y personal del que enseguida explotó por nuestras pantallas: el Gran Hermano. Entonces fuimos todos voyeurs entrometidos, anhelando ver a ese grupo de personas que dormían, peleaban, se desvestían y hacían el amor. ¡Gracias al canal que a toda hora calmaba la ansiedad de millones de curiosos pudimos cumplir la regla de oro del voyeur: mirar sin ser vistos! Pero abrimos la caja de Pandora y ya no sabemos adonde vamos a llegar con los celulares que graban escenas terribles y las suben a YouTube, y después van a la TV (¡ni se nos ocurra mirar mientras comemos un sándwich porque se nos atraganta!) o con los que a cambio de diez minutos de gloria o una buena suma son capaces de cualquier cosa (¿quién puede olvidarse de los paparazzi que siguieron a Diana?).

Confieso que no miro el programa de Tinelli porque termino enojada, pero se me cruza cada tanto por la pantalla y me pregunto qué pasa que las vedettes ahora se dedican a insultarse y por qué buenas ideas como “Bailando por un sueño” terminan siendo shows casi pornográficos. Todo el mundo parece dispuesto a consumir combos de freaks, boxeadores y chicas divinas que apenas terminan de bailar empiezan a tirarse de los pelos con el jurado… Espero que aquella tendencia que era una marca casi inocente de nosotros, los humanos, vuelva a ocupar ese lugar: el de la simple curiosidad pícara e inofensiva.

@Mujerde60

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

¿Cuántas estrellas le pondrías a esta nota?

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars
Loading...