mujer de 60 - Asi nació mi pasión timbera

Publicado por el 26 agosto, 2011 - Sin comentarios
Categorias : mujer de 60 , Salidas | Tags : , , , ,

TEMA DEL DIA. Salidas: Juegos de Mesa

No puedo llevar la cuenta de las horas que tengo vividas junto a una mesa de juego, desde el Ludo y el Bucanero de mi infancia hasta el War o Teg, pasando por el Estanciero, Carrera de Mente en todas sus versiones , Pictionary, Scrabel y el que aparezca en algún lugar de vacaciones de invierno o verano. Donde me encuentre la invitación a sentarme a jugar, estoy siempre lista . Pero todavía más me gustan las cartas, sean las españolas, que llamo “las de truco”, como las cartas “de canasta”. Mi tía Amelia me enseñó a jugar al “Pinche” una tarde de convalescencia en la cama y logró matar mi aburrimiento de ese día y de todos los que le siguieron. Así nació mi pasión timbera; yo tendría 8 años y no sé si mi tía se habrá arrepentido de acercarme ese primer mazo de cartas, pero conociendo su poca paciencia con los chicos, estoy casi segura de que sí. A ella y a cualquiera que asomara la nariz yo le caía con la preguntita insistente: “¿jugamos al Pinche?”. Después de unos años una amiga me contó que el nombre era “la casita robada”. Pasé a la “Escoba de 15”, al “Chinchón” y de ahí… ¡al “Truco”!

Fuente Imagen: txakusine.blogspot.com

Como para que sepan lo que es mi pasado: guardo copas de ganadora por haber jugado horas kilométricas a ese juego. Mi amiga María podría contarles mil anécdotas de los campeonatos en los que participamos las dos, siempre jugando en pareja, generalmente sentadas sobre la arena de la playa de Miramar. Si llego a escribir mis memorias, habrá un capítulo especial sobre el tema… Un año nos inventamos señas especiales para que no nos descubrieran. Y dejamos de levantar las cejas para pasar el as de espadas, lo cambiamos por una rascada en el brazo. Y el as de bastos, en lugar de un guiño de ojo pasó a ser un movimiento de la cadenita que llevábamos colgada del cuello… Pero María se tentaba de risa a cada rato, no podía hacer nuestras señas exclusivas sin poner caras que la delataban. Y con ese poco disimulo un día se sacó la vincha y se la volvió a poner tantas veces seguidas (para avisarme que tenía mucho envido), que al final alguno sospechó y tuvimos que confesar. No hubo manera de que nos perdonaran, eso que nos defendimos con uñas y dientes. Hoy sigo pensando que ya que se miente tanto en el Truco, porque esa es la esencia , quizás se podría aceptar que uno invente sus propias señas. Hasta sería una manera de enriquecer este juego tan apasionante. ¿O estoy buscándome problemas con los fanáticos del Truco? Acabo de recordar el versito más odioso que se le puede recitar a un contrincante que espera poder cantar sus 33 de envido: “por el río Paraná venía navegando un piojo con un hachazo en el ojo y una ¡flor! en el ojal…”.

Alicia. @Mujerde60

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