mujer de 30 - Entre el clan y mi iglú

Publicado por el 10 junio, 2011 - Sin comentarios
Categorias : mujer de 30 , Viajes | Tags : , , , ,

TEMA DEL DIA: Vacaciones en familia

Mi relación con las vacaciones familiares es muy cambiante. Luego de un período de vacaciones familiares, a veces con primos y abuelos incluídos, de 26 años ininterrumpidos, actualmente estoy en una etapa ermitaña, en la que trato de coincidir sólo con partes de la familia, como mis papás, o me voy sola. Estoy segura de que esta etapa de ostracismo autoimpuesto se cortará cuando tenga hijos propios, y me parezca natural el ruiderío típico de una casa poblada de infantes. Hoy quizás sea una solterona maniática, porque me cuesta conciliar mis constumbres con las de mi familia.

Hasta hace unos años, amaba el folcklore de las vacaciones en familia. Desayunos multitudinarios, movimiento desde las 8 am hasta las 3 am, grandes movidas para desplazarnos a la playa con kilos de baldecitos, charlas y deportes acuáticos en familia. Me fascinaba poner la mesa y lavar lo de todos, me enganchaba a full con el Año Nuevo con 50 invitados, me moría por el ambiente de tertulia perpetua de mi casa y me reía por tener que sacar turno para bañarme. Y cuando no me alcanzaba, me iba a lo de los García Hamilton, en la playa vecina, un mega clan con 5 o 6 sombrillas adonde siempre había buen tema de conversación y ricos! vigilantes a la hora del té.

Cuando vine a vivir sola a Buenos Aires, algo empezó a cambiar. De golpe me ponía de malhumor no poder sostener una conversación seria en la mesa porque sonaba el teléfono, o porque alguien se golpeaba o alguien interrumpía. La presencia constante de gente y la obligación de ser sociable me crispaba, y ni hablar el saldo del Año Nuevo de 50 personas, adonde todo lo cocinábamos y limpiábamos entre 4 mujeres, que siempre llegábamos sin aliento a la comida, mientras las invitadas venían frescas y recién salidas de la pelu. Yo quería ver el atardecer, leer sola, andar en bici en el bosque, pero eso en una casa de 10 personas de raíces italianas y con invitados todo el tiempo, era imposible! Ahí me empezó a brotar la intolerencia por la cuestión grupal, y luego de un par de vacaciones en las que no la pasé tan bien, decidí hacer una pausa en el plan multifamilia y buscar vacaciones más solitarias y reflexivas, que me valieron el apodo familiar de “Quasimodo” (el jorobado hostil de Notre Dame, de Víctor Hugo).

 

Anfama, el lugar ideal para ser ermitaño

Hoy trato de combinar los dos modelos. No hay nada como pasar las fiestas en familia, así que en Navidad y en Año Nuevo seguro me encuentran en dulce montón, con los bebés de la casa encima, haciendo postres o preparando la mesa familiar, charlando a los gritos, obedeciendo a mis orígenes piamonteses. En esos días, puedo pasarme horas jugando y charlando con mis sobrinos, con quienes comparto muchas cosas y que son capaces de hacerme olvidar todas mis manías. Pero después de cinco días, no hay nada mejor que una montaña desierta, un buen libro, y ningún conocido que se ofenda porque decidí meterme en mi propio iglú mental para disfrutar sólo de mí misma…

Mechi.

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