mujer de 60 - Mil mujeres en una

Publicado por el 15 noviembre, 2011 - 1 comentario
Categorias : mujer de 60 , Vida Diaria | Tags : , , ,

TEMA DEL DIA. Vida Diaria: Por qué nos cuesta tanto decir NO.

Hay algo de socorristas, maestras jardineras, voluntarias, enfermeras y monjas en casi todas nosotras, que no nos deja pensar mucho en la conveniencia o no de actuar. Lo hacemos y listo. ¿Por qué? Porque nos hace sentir muy bien decir que sí y poder cumplir con los mínimos pedidos. ¿Quién no se pasó dos días llamando a un plomero de confianza para socorrer a una amiga? ¿Quién no fue a buscarle por todas las librerías de Buenos Aires “el” libro que necesitaba el estudiante preocupado, aunque sea un grandulón que puede hacerlo solo? ¿Quién no bajó valijas encerradas en el ropero más alto de la casa, para encontrar un viejo disfraz que le hacía falta a la hija de una amiga? Siempre se dice que el hombre no puede morir antes de tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro; pero no es mucho para nosotras. El camino de las mujeres está plagado de metas de todo tamaño, muy domésticas algunas, trascendentes otras.

Fuente Imagen: masoportunidades.com.ar

Desde chicas, si tuvimos hermanos menores que lloraban, se hacían una lastimadura o extrañaban, ¿se acuerdan de la rapidez con que los consolábamos, no importaba lo que estuviéramos haciendo? Tenemos piel tan porosa que le entra todo lo que anda volando alrededor. Lo nuestro es captar como si tuviéramos antenas, ver más allá, escuchar lo que pasa en el cuarto de al lado, y si nos llega un grito de auxilio, aunque sea mudo, no nos resulta fácil dejarlo pasar porque, como las muñecas rusas, alguna de las mamushkas que tenemos adentro sale a dar una mano: somos como mil mujeres en una!

De vez en cuando, tengo reuniones de mujeres y hombres para decidir sobre un tema y es increíble la diferencia de tiempo que le ponemos a las cosas. No digo nada nuevo si hablo de características masculinas: ellos son prácticos, concretos y resolutivos. Mientras que a nosotras, cualquier tema que se presente nos pone en pie de abanico: el tema se va abriendo como la cola del pavo real, más y más amplio cada vez, y el punto de arranque queda en medio, chiquitito y medio perdido. ¡Es que necesitamos involucrarnos!

Pongamos un ejemplo: vamos a enviar un paquete de regalo a alguien, comprado entre varias. Entonces nos interesa determinar cómo será el envoltorio y el moño, y después queremos saber quién de nosotras lo va a llevar a la casa del destinatario y cómo hará para llegar al domicilio, en una de esas podemos ir de a dos, etc. etc. Y tal vez, alguna comenta que hay un vecino que hace entregas con la moto y necesita trabajar, así que podríamos ayudarlo si le damos el paquete a él para que lo lleve… En estas reuniones, por más que miremos el reloj, seguimos firmes hasta el final porque: mujeres, a nosotras nos interesan todos los detalles, TODOS. No importa si nos retrasamos y luego llegamos corriendo a casa, con la lengua afuera para lograr seguir con la larga lista de obligaciones y tareas. No importa porque, aunque parezca mentira, sentimos la misma libertad de Wonder Woman, aún sin sus botas y sus muñequeras.

@Mujerde60

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